Giraf

By Peter Wessel from Cuadernos De Jazz
January 1999


De las big bands - o casi big bands - europeas que experimentan con una mezcla de música culta, folclore, música de circo, cabaret y jazz - pienso en: Vienna Art Orchestra, Italian Instabile Orchestra, Willem Breuker Kollektief, y Pierre Dørge's New Jungle Orchestra, la última es la que más está en la tradición de Ellington-Mingus-Coleman. Lleva ya veinte años en su selva Pierre Dørge, pero las noticias tardan mucho en llegar, y este Giraf de 1998 es el último signo de vida que tenemos de él (aunque, según los rumores hay un álbum de aniversario en camino). El guitarrista danés surgió de un caldo de cultivo de world music que se formó alrededor de la presencia en Suecia y Dinamarca de músicos como Don Cherry y Abdullah Ibrahim (Dollar Brand) en los años sesenta y setenta. La mentalidad danesa es bastante anárquica (por lo menos anti-autoritaria), y a los daneses les gusta considerarse como los latinos de Escandinavia. Plana y parcialmente conectada con el continente europeo, Dinamarca no ha podido mantener tan vivo su folclore como Suecia, especialmente su música de origen popular, y son relativamente pocos los músicos de jazz daneses que - como NHØP - se inspiran en baladas o himnos daneses. Eso no quiere decir que los daneses han dejado de ser daneses, ni que Giraf, a pesar de nutrirse de tradiciones musicales afro-latino-orientales, deja de ser danés. Bien al contrario: esta nación de navegantes siempre ha viajado, y a los daneses les encanta aprender y adaptar modos y formas ajenos. Pero lo hacen con el humor iconoclasta e irreverente - pero jamás irrespetuoso - tan típicamente danés. La jirafa, dice el excelente texto que acompaña al cd, era el animal favorito de los dadaístas, ya que es una criatura completamente inexplicable, divertida sin ser ridícula, y construida de tal manera que aún sin ser en absoluto armoniosa, nadie diría que es fea. Quédense con esta metáfora: mejor no podría yo definir la música fascinante de la nueva orquesta de la selva. Sólo añadir que sin duda es uno de los discos más logrados de aquellas fieras nórdicas. Muy caliente y casi una obra maestra. La media estrella que falta se debe a que al final la grabación acaba acusando su larga duración (¡casi 80 minutos!) y se queda sin aliento. Como suele ocurrir cuando los europeos escuchamos música africana llega un momento en que echamos de menos el elemento melódico. En Giraf también hay momentos en los que siento que me he hinchado de ritmos y escasean las melodías, aunque - claro - hay algunos temas preciosos como Abe Tayata con un festivo "coro africano" y De Fructa Oris inspirado en la música del compositor inglés Henry Purcell (los dos de Pierre Dørge), Song for the Swan (de Helmer Nørgaard), pero sobre todo Lonely Woman escrito por ese compositor divino que es Ornette Coleman, y aquí interpretado de una forma no menos divina por la cantante Josefine Cronholm acompañada por el siempre lírico y expresivo John Tchicai.